Estos cuentos constituyen una critica a la pedantería de los seres humanos y enjuicia sus conductas más degradantes, como la colonización y la opresión en todas sus formas. «Se ríe el caballo pensando en todas esas cosas que ocurrirán, seguramente, algún día. Tiene ganas de cantar, pero está solo, y a él únicamente le gusta cantar en coro. De todos modos grita: "¡Viva la libertad!" En las otras islas, otros caballos lo oyen y gritan a su vez con todas sus fuerzas: "¡Viva la libertad!" Todos los hombres de las islas y los del continente oyen los gritos y se preguntan de qué se trata; luego se tranquilizan y dicen encogiéndose de hombros: "No es nada, solo son caballos".»