"Nuestro pensamiento es un acto sensorial, igual que la vista o el oído. Mediante el pensamiento palpamos una realidad que solo es accesible al pensamiento mismo, al igual que los colores no son accesibles a la vista o los sonidos al óido, Pero al mismo tiempo abogo por darle al pensamiento un significado nuevo, una dirección para orientarnos en nuestra época actual, perturbada por una gran variedad de crisis ideológicas: el retorno de la religión como un modelo explicativo de la realidad; las tentaciones demagógicas de los llamados "populistas"; la crisis de lo público era propiciada por el nuevo medio de comunicación de Internet. Desde una perspectiva intelectual, no podemos hacer frente a estas crisis sin esfuerzos filosoficos renovados. Porque el progreso en ciencias naturales y tecnológicas no contribuye sitemáticamente a una mejora de la vida humana sin una reflexión ética subyecente".