MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ LÓPEZ / TERESA JURADO GUERRERO
Los jóvenes se identifican cada día más con valores igualitarios y, en cambio, cuando conviven en pareja tienden a reproducir un reparto de tareas desigual, que se agudiza con la llegada del primer hijo. Esta contradicción entre ideales y prácticas constituye la esencia de la utopía real que aquí se plantea. Es una utopía porque se necesitan muchos cambios políticos para hacer posible un modelo de familia en el que ambos son empleados y cuidadores en diferentes etapas de su vida, sin que ninguno de los dos se quede atrás o esté penalizado laboralmente por ausentarse temporalmente del mercado de trabajo o por reducir la jornada laboral.