El alumnado inmigrante, sólo por serlo, no precisa compensación educativa, ya que no es necesariamente un alumnado con dificultades intelectuales: comunica en su lengua materna y es portador de una cultura propia con experiencias previas muy válidad para sí mismo y para los demás. Sacarlo del aula pra llevarlo a clase de compensatoria puede, por tanto, mermar su autoestima. El aprendizaje de un idioma no se hace al margen del contexto de socialización de los niños y niñas: una buena relación emocional en el contexto escolar con los autóctonos favorece el manejo de la lenuga de acogida y,en consecuencia, su adquisición.